sábado, 20 de marzo de 2010

Violencia, lujuria y diversión en la Arena México

Martes 26 de febrero de 2010

Asiento: 2, fila: 3, sección: Ring 1. Desde ahí se alcanzaron a escuchar los primeros gritos en la Arena México. Vestidos de blanco con charola en mano salieron los vendedores ambulantes. “Refrescos, cervezas, ahí está el refresco, la cerveza” decía una y otra vez una voz rasposa justo a mi lado.

La exposición de billeteras no tardó en aparecer. Estaban las familias donde compraban el refresco pa’ los niños y la chela pa’ los grandes. Había para todos los gustos, bueno, casi para todos. En realidad yo estaba ansioso por tomar agua y no refresco. Al final, la sed fue más fuerte que mi ideología anti-yanqui y terminé tomando un delicioso líquido naranja de a quince varos.

-Oiga y ¿no van a llegar los de los cueritos.
-No creo y si llegan, pus llegan hasta al rato.
-¿Y eso?, yo nomás vine por los cueritos (ríe en señal de broma).
-Pus a ver si llegan, es que esos vienen de contrabando.
-¡Ah, órale!

El espectáculo va a comenzar, la chica menuda con busto desproporcionado de Canal 3 está en el ring. Junto a ella están sus compañeros de trabajo y los camarógrafos. Mandan saludos por televisión y ríen entre ellos. Los conductores parecen ignorar los chiflidos y los piropos que vuelan libres en la Arena.
Luces fuera, música fuerte, reflectores en el ring, megapantallas encendidas. Ya no hay vuelta atrás. “¡Amantes de la rudeza extrema, bienvenidos a los martes populares de SANGRE NUEVA!”.  Repito, ¡ ya no hay vuelta atrás! Si fuiste al baño que bueno, si no ya te jodiste. Enrique Gil, con su voz llena de eco y reverberación ha hablado.

Instantes después, a las 19: 35 horas aproximadamente, el lugar fue iluminado con el reflejo de la piel desnuda. Cuatro piernas atractivas –al menos para el público en las luchas- llegaron punta talón, pierna adelante, pierna atrás. Los chiflidos cayeron como lluvia de flechas sobre las dos edecanes de aproximadamente 25 años. Bikini azul y bikini negro se dedicaron a satisfacer la lujuria de los hombres en la Aren México.

Instantes después entraron, con una ola de abucheos, “Camaleón” y “Robin” (técnicos), “Disturbio” y “Semental” (rudos). La pelea comenzó. Las edecanes salieron y nadie parecía prestar atención a los gritos y respiraciones agitadas en el ring. Los novatos no prenden a las masas. Sin embargo algunos gritos se dejaron escuchar: “órale patas verdes, tu puedes”, gritó un viejillo a Camaleón quien vestía un pantalón verde fosforescente.

La misma escena se repitió unas dos veces más. Los luchadores principiantes llegaban con sus llamativos trajes, algunos con calzón, otros con pantalón, unos con cuernos, otros con cabellera larga. No importaba su aspecto, todos, absolutamente todos eran abucheados a su llegada. En ocasiones el público se entretenía más mentando madres o tomando fotos cínicamente al trasero de las edecanes. Uno hasta su teléfono le entregó en un papelito a la güera.

Patas arriba, patas abajo, hombres volando y cabezas dobladas era la introducción a lo que serían las luchas estelares. Conforme pasaba el tiempo la gente se emocionaba más, compraba más cervezas, palomitas, banderillas, maruchans, papitas, cueritos, paletas, helados, algodones y toda la sarta de porquerías que vendían en el lugar. La gente estaba ya emocionada. “¡Ay wey!, esa estuvo chida”, gritaban en la fila trasera.

20: 30 horas en la Arena, se apagan las luces de nuevo,  las edecanes posan sus traseros y el público espera a los luchadores con ansias. La cuarta pelea está por comenzar y el primer luchador en llegar es  “Valiente” con sus pantalones rojos. En seguida la música cambia por una melodía norteña y llega “Blue Panther” sin su famosa máscara azul, el público lo abuchea y le grita “viejo”. El último de los técnicos en llegar es el tan esperado por las mujeres, “Toscano”. A su aparición, los gritos femeninos se hacen notar, le mandan besos y levantan pancartas que dicen “Toscano el # 1”.

Instantes después, llegan los rudos con su música pesada y sus gritos malévolos. Pareciera que el lugar se ha convertido en el infierno mismo. “Terrible”, “Texano Jr.” y “Ephesto” aparecieron, todos al mismo tiempo dispuestos a castigar fuertemente a los técnicos.

La pelea principió rápidamente. Panther dejó ver desde un comienzo su falta de agilidad, el pobre ahora es viejo. La gente en las tribunas grita “Quítate la dentadura Panther”. En ciertos momentos uno ya no sabe si reír o llorar. Los rostros de sufrimiento por parte del abuelo dan lástima, pero al mismo tiempo son bastante curiosos y chistosos. Esto no es lucha libre, esto es una tortura a la tercera edad. “¡Qué pasados de manguera!”, comentan detrás de mí. No logro entender por qué Toscano y Valiente no entran al cuadrilátero a defender a su compañero. Quizá sea una regla de la lucha libre, no lo sé ni lo entiendo.

Acto seguido, Toscano parecer haber leído mi mente y como un héroe entra al ring con una maroma. Ahora sí va a castigar a esos “mata viejitas”. La gente se emociona, las mujeres gritan y yo tomo refresco. Los golpes y patadas que Toscano regala a sus contrincantes son fuertes; sin embargo nada logra detener la tortura. Los rudos ganan la Primera Caída.

Si en el evento hubiese habido verdaderos defensores de la tercera edad, esta pelea hubiera terminado ya. Casi a las veintiuna horas dos rudos cargan a Panther y le dan vueltas en el aire mientras el otro se dedica a patearlo como lo haría con un espiro. La gente ahora siente lástima. “Ya dejen al abuelo” y “pinches montoneros” son ahora los gritos en la arena.

De pronto, como un milagro, Panther se recupera y da algunos golpes; sin embargo, ya nada es suficiente. Los rudos hoy tomaron la lucha libre como demonios hambrientos. Al finalizar la pelea ganan los sanguinarios y la gente los abuchea. Se deja escuchar una porra: “abuelo, abuelo, abuelo”. Panther y sus compañeros inútiles salen del cuadrilátero con una gran derrota en sus rostros y en sus moretones.

A las 21:00 horas, el lugar se prepara para la pelea estelar, la que todos han esperado durante casi dos horas. Las modelos rutinariamente se dejan ver y el comentarista llega al ring. La música comienza y se presenta “La Sombra” con su traje oscuro, en seguida llega el peso pesado “Brazo de Plata” con su barriga talla XXL y sus pantalones negros con la leyenda “ROTOPLAS”. El último de los técnicos en llegar es el controversial “Shocker” quien se deja ver con sus pantalones negros y su cabello güero oxigenado.

Estos si son todos unos personajes, pienso para mí mismo. Unos segundos después llegan al lugar los rudos “Atlantis”, “Último guerrero” y “Rey bucanero”. Esos y los técnicos como que sí me suenan, como que sí son famosos. Recuerdo alguna vez haber visto a Brazo de Plata en la televisión. Esa gordura no la olvidaría ni menos los bailes “sensuales” que realiza.

Aparecen los primeros minutos de la pelea. Brazo de Plata se coloca en el ring y con su sobrepeso intimida a los rudos. Al parecer nadie quiere entrarle con el gordito. En la tribuna se deja escuchar “huele a carnitas”. La gente en la arena ríe mientras el espectáculo continúa en el cuadrilátero. Si la lucha anterior dio lástima, esta te provoca una risa tremenda. Es como ver una fotografía de un niño con hambruna y después ver una fotografía de Carstens atorado en un tobogán.

Los gritos y los comentarios no cesan, cada uno es más gracioso que el anterior. Unos gritan “Ya no sabe ni por donde agarrarlo”, mientras otros exponen, “se parece a mi papá”. La primera caída podría resumirla como una aplanadora bailadora que aplastaba luchadores en el cuadrilátero.

Una vez que Brazo de Plata salió del ring, comenzó la pelea entre Shocker y Bucanero, ésta iba un tanto pareja hasta que el rudo sometió al técnico a tremenda llave que todos los camarógrafos aprovecharon. Hasta un niño a mi lado se puso de pie y comenzó a gritar “Bucanero, Bucanero”.

La pelea entre Shocker y el rudo era tan buena que hasta hubo mordidas. La violencia se dejó ver al máximo. Una pareja de hermanos frente a mí comenzó a pelearse. Sin embargo todo se detuvo cuando el luchador rudo se cansó y corrió a sentarse en las piernas de una chava del público. Shocker lo persiguió y le gritó “Maricón”. Una viejita como de 80 años se puso de pie y con su mano derecha juntó las yemas de sus dedos como diciéndole “miedoso” a Bucanero.

Éste se siente ofendido y decide regresar al ring. Todo es emoción en esta pelea. Para la tercera caída, vuelve a entrar el Rotoplas, sombra negra exhibe sus patadas voladoras, pero al final los rudos se llevan el triunfo. La gente se levanta de sus asientos con un buen sabor de boca y con la mente llena de violencia, lujuria y diversión. Las luchas han terminado.

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